Hoy fui al río.
No era lo de siempre.
Ni el paisaje, ni yo.
Era una mañana cualquiera.
Me levanté y salí a entrenar.
Elegí correr por la calle que bordea el río, como tantas otras veces.
Al llegar, algo no estaba igual.
El río no se veía como en visitas anteriores.
La noche anterior había llovido, y esa agua extra le había cambiado la forma, el pulso, el ritmo.
Me detuve.
Como tantas otras veces, cuando aquello que me sorprende del entorno —eso que aparece sin aviso— me pide ser mirado.
Lo que parecía sacarme del ritmo, lo que podía leerse como una distracción de la práctica, en realidad me estaba llevando más adentro.
Detener la mirada.
Aflojar el paso.
Contemplar.
No como interrupción, sino como pausa consciente.
Como presencia.
Como una forma más amplia de estar entrenando.
Ahí, mirando el agua avanzar con otra densidad,
me encontré escribiendo sin escribir.
Y de ese encuentro nació este poema.
~
Quizás no lo sabía
y soy un poco río.
No siempre clara,
no siempre dócil.
No me quedo.
Fría cuando hace falta,
furia cuando no hay desvío.
A veces calma, sí,
después de haber golpeado orillas.
Quizás no lo sabía
y soy un poco río.
Sigo el cauce,
mi cauce,
aunque cambie el paisaje.
Hay un pulso salvaje
en lo natural,
n el silencio,
en el tiempo que no pide permiso.
Quizás no lo sabía
y soy un poco río.
Cuando el cuerpo despierta,
cuando los sentidos se abren,
cuando escuchar deja de ser opción…
me encuentro siendo.
Quizás no lo sabía,
pero en mi esencia
ya corría un río.
~
Después de escribirlo pude ver que no era solo el río el que estaba distinto.
Era yo, mirándolo sin apuro.
A veces creemos que volvemos a los mismos lugares, pero no hay repetición posible cuando una está presente.
Algo se acomoda dentro.
El cuerpo llega más liviano.
La mirada se afloja.
Hoy fui al río y al mirarlo, me encontré.
Hay días en los que no necesitamos respuestas, ni claridad, ni rumbo.
Solo permitirnos seguir el cauce interno, aunque cambie el paisaje, aunque no sepamos todavía hacia dónde.
Quizás también seas un poco río.
Quizás no siempre claro.
Quizás en pausa, o en movimiento, pero vivo.
Mi invitación
Hoy, buscá un gesto mínimo: caminar sin destino, mirar algo natural sin nombrarlo, escuchar sin intervenir.
No para llegar a ningún lado.
Solo para encontrarte ahí, SIENDO.
Cariños,
Ana
Un alma en constante movimiento.
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