Aprendemos muy temprano a nombrar el mundo.
Nos enseñan que esto es una mesa.
Aquello, un árbol.
Esto otro, una profesión.
Nombrar ordena la realidad. Gracias a las palabras podemos entendernos, comunicarnos y compartir una misma cultura.
Pero con el tiempo descubrí que las palabras también pueden convertirse en pequeñas jaulas.
No solo porque etiquetan lo que vemos, sino porque terminan definiendo la forma en que nos relacionamos con nosotros mismos.
"Soy diseñadora."
"Soy tímida."
"Soy emprendedora."
"Soy organizada."
"Soy ansiosa."
“Soy intensa.”
Repetimos esas frases tantas veces que dejamos de preguntarnos si todavía nos representan.
En mis espacios de acompañamiento suelo proponer un ejercicio que busca volver a mirar.
Lo llamo: Tu propio glosario.
Consiste en elegir objetos cotidianos, o conceptos, y olvidarte, por un momento, del nombre que aprendiste.
Nombralos desde lo que despiertan en vos, desde tu propia experiencia, olvidándote del diccionario.
Por ejemplo.
✨ Música: Ruido que acaricia.
✨ Árbol: Pulmones verdes.
✨ Celular: Aparato dependiente.
✨ Curiosidad: Despertador de sentidos.
✨ Liviandad: Ligereza del alma.
Cuando hacemos este ejercicio suele pasar que cambia la mirada. Y cuando cambia la mirada sobre el mundo, también empieza a cambiar la mirada sobre nosotros mismos.
Porque quizás el problema nunca fue quién sos.
Quizás hace demasiado tiempo que te describís con palabras heredadas.
Tal vez hoy puedas empezar a escribir un diccionario un poco más propio.
Una pequeña práctica
Elegí cinco objetos que tengas cerca.
Nombralos como si nadie antes los hubiera nombrado.
Buscá hacerlo genuino, no perfecto. Explorá dentro tuyo. Divertite.
Después, hacete una última pregunta.
Si pudieras nombrarte hoy con una palabra completamente nueva...¿cuál aparecería?
Si esta reflexión resonó con vos, podés seguir el recorrido de distintas maneras:
En Instagram comparto pequeñas escenas cotidianas que dialogan con esta idea.
En la comunidad de WhatsApp hacemos diferentes prácticas para llevar estos territorios al cuerpo.
💌 Y cada letter que envío por correo comparto historias personales sobre cómo he encarnado, y aún encarno, la Nomadía como filosofía de vida.
Cada espacio muestra perspectivas de cada territorio de la Nomadía.
Estás invitada/o a recorrerlas a tu ritmo.
Cariños,
Ana
Un alma en constante movimiento.